Por qué tu negocio necesita un sitio web propio
Las redes sociales son alquiler; tu sitio web es propiedad. Un perfil puede perder alcance, cambiar de reglas o cerrarse sin aviso. Un sitio propio trabaja las 24 horas, aparece en Google cuando alguien busca lo que vendés y no depende del algoritmo de nadie.
Esta guía reúne todo lo que necesitás saber antes de encarar el proyecto: cómo definir el objetivo, qué tecnología elegir, cuánto cuesta realmente y cómo evitar los errores que hacen que un sitio nazca condenado.
La pregunta que ordena todo el proyecto
Antes de pensar en colores o plantillas, respondé una sola cosa: ¿qué acción concreta querés que haga el visitante? Pedir un presupuesto, comprar, reservar un turno, descargar un catálogo. Un sitio con un objetivo claro convierte; uno que intenta hacer todo a la vez no convierte nada.
Los cuatro tipos de sitio y cuál te conviene
- Landing page: una sola página enfocada en una campaña o servicio. Ideal para validar rápido o acompañar publicidad paga.
- Sitio institucional: cinco a diez páginas que explican quién sos, qué hacés y por qué elegirte. El estándar para la mayoría de las empresas.
- E-commerce: catálogo, pagos, envíos y gestión de stock. Más complejo y con más mantenimiento.
- Aplicación web a medida: portales de clientes, reservas, sistemas internos. Se justifica cuando el proceso es único de tu negocio.
Qué mirar en la tecnología
No necesitás entender el código, pero sí exigir tres cosas: que el sitio cargue en menos de dos segundos, que sea accesible desde el celular y que el código quede documentado y sea tuyo. Frameworks modernos como React o Next.js cumplen las tres. Una plantilla genérica cargada de plugins, casi nunca.
Cuánto cuesta realmente
Los rangos honestos, en dólares y con alcance cerrado:
- Landing page: desde USD $600
- Sitio institucional: USD $1.000 a $3.000
- E-commerce: desde USD $1.200
- Aplicación a medida: desde USD $2.500
Si un presupuesto no dice explícitamente cuántas páginas incluye, cuántas rondas de revisión y qué pasa después del lanzamiento, no es un presupuesto: es una estimación que va a crecer.
Los errores que más caros salen
- Elegir por precio y rehacer todo a los seis meses.
- No pedir la propiedad del código ni el acceso al dominio.
- Dejar el SEO técnico para después: rehacerlo cuesta más que hacerlo bien de entrada.
- Publicar sin analítica y no poder demostrar si funcionó.
El proceso, paso a paso
Un proyecto sano tiene cuatro etapas visibles: descubrimiento (entender tu negocio), diseño y prototipo (verlo antes de programarlo), desarrollo (con entregas parciales) y lanzamiento con seguimiento. Si un proveedor desaparece dos meses y reaparece con el sitio terminado, no tenés forma de corregir el rumbo.
Conclusión
Un sitio web es una inversión que se mide, no un gasto estético. Definí el objetivo, exigí alcance cerrado y propiedad del código, y trabajá con quien te muestre resultados, no solo pantallas bonitas. Pedí tu presupuesto y armamos una propuesta a medida de tu proyecto.




